Lo veo. Veo a esa
persona sentada en frente de mía. Clava sus ojos en mí. Da igual donde este
siempre noto su presencia mirándome. El miedo a no saber quién era o que era no
me dejaba conocer la respuesta.
Un día sentado en mi
cama y él en mi silla de estudio decidí hablar.
-¿Quién eres?
-No es la primera que cruzamos nuestras palabras.
-Esa no es la respuesta a la pregunta.
-Pues dime tú, ¿Qué crees que soy?
-No lo sé o hago como que no lo sé, como con todo. Creo que
eres producto de la imaginación de mi cabeza atormentada.
-¿Una cabeza atormentada dices?
-Si. Hago como que no quiero ver nada de lo que me pasa pero
es inevitable, mi mente me lo recuerda una y otra vez, juega conmigo al juego
del recuerdo. Tengo dudas que me dan miedo a resolver por la respuesta que
pueda recibir. Me hace remover pensamientos que quiero que salgan de mí, como
creer que estoy solo en la vida o que no le importo a nadie.
-Sabes las dudas son medios para conocer cosas desconocidas
en este mundo. El miedo es producto de nuestra mente, no debemos dejarnos
controlar por él nunca, incluso en la oscuridad que temes tanto.
-Mi oscuridad…no sé como sabes de ella pero es más fácil decirlo
que hacerlo. Pero si para resolver una duda pierdes la amistad de la persona más
importante de tu vida ¿que haces?
-Si la pierdes es porque no estaba predestinada en tu vida. La
amistad es el lazo más fuerte del mundo, los poderosos temen a la amistad y a
la unión, porque se pueden conseguir cosas increíbles con ellas.
-…curioso, tienes mi mismo rostro, cuerpo, forma de hablar…y
sin embargo nos diferenciamos en que tu eres la persona en que quiero
convertirme, eres un reflejo de lo que quiero y no puedo alcanzar.
-No, soy el reflejo de la persona que realmente eres, estoy
siempre hay porque existo realmente en ti. Una etapa difícil me oculta en tu
oscuridad pero puedes conseguir lo que quieras, eres demasiado fuerte, una
persona que supera baches y consigue salir con una sonrisa hacia delante no es
una persona corriente. Despeja tus dudas, quien sabe…quizás te leves una
sorpresa y todo cambie, y cuando te sientas libre quizás puedas luchar por lo
que sientes en tu interior y quieres tener a tu lado para siempre.
Mire hacia otro lado,
y al volver la mirada a la silla ya no se encontraba. Me tumbe en mi cama para
pensar en lo sucedido. Mi atormentada mente quería decirme lo que debo hacer
pero no llego a conseguir. Al levantarme de la cama mire hacia mi escritorio y encontré
un papel que ponía:”Los ángeles de la guarda existen y tu lo estás haciendo muy
bien, si miras en tu corazón veras que no estás solo en el juego en la vida,
tienes esas personitas que hacen especial tu vida, cuídalas”